Naranjas a trozos cada mañana, alguna fresa y un puñado de arándanos.
Un café después mirando por la ventana y soñando despierta con las noches de julio.
Mi último verano fue largo, melocotones, playa, paseos en bicicleta, una cita en Montjuic y siestas en el sofá.
Echo de menos mis pies andando descalzos por el suelo, pintarme las uñas en el balcón y ponerme esas sandalias amarillas que tanto me gustan.
Este invierno no termina de largarse. Paciencia, afuera llueve
Comentarios
Publicar un comentario